Muchas veces las cosas que estamos habituados a hacer y las consideramos como normales y obvias, se pueden tornar barreras para aquellos que las desconocen. Por ejemplo, para una persona que apenas ha tenido relación con la informática o con internet, le puede resultar muy dificultoso el abrir una cuenta de correo electrónico. Lejos de dejar "tiradas" a estas personas, nuestra labor es ayudarles y partir desde el principio. Nadie nace enseñado, por tanto hay que ayudar y enseñar al que no sabe.
Dos de mis alumnos han tenido dificultad para abrir una cuenta de correo electrónico, pero otros dos ya sabían cómo se hacía y qué pasos había que seguir. Por ello, dentro de un trabajo cooperativo y atendiendo a la diversidad, se han situado cada uno con otro que no sabía para ayudarle con el proceso. Ha costado un poco, pero hemos culminado la acción con éxito.
Ahora todos tenemos correo electrónico y podemos afrontar el siguiente paso: crear nuestro propio blog de cultura clásica.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario